miércoles, 7 de enero de 2009

Peligo, Riesgo, Seguridad

En el lenguaje cotidiano los términos “peligro” y “riesgo” son usados muchas veces en forma indistinta. Pero cuando pretendemos analizar la cuestión de la seguridad con cierto rigor técnico es importante que podamos diferenciar a que llamamos peligro y a que denominamos riesgo.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia, la palabra peligro proviene del latín, "pericŭlum", y en su primera acepción significa “riesgo o contingencia inminente de que suceda algún mal”. Respecto del término riesgo el mismo diccionario nos informa que proviene del italiano "risico" o "rischio", y este del árabe clásico "rizq", lo que depara la providencia, y en su primera acepción significa contingencia o proximidad de un daño.

Con lo cual, si nos atenemos a lo que dice la Real Academia la diferencia entre peligro y riesgo estaría dada en que en el primero el mal o daño es inminente y en el segundo no.

Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad, a los términos peligro y riesgo se les otorga significados diferentes, posiblemente derivados de los términos danger y risk en inglés.

Así es como se denomina peligro a aquello que puede ocasionar un daño o mal mientras que se llama riesgo a la probabilidad de que ese daño o mal realmente ocurra.

De esta manera, cuando volamos en avión está latente el peligro de estrellarnos. Esa circunstancia está siempre presente por el simple hecho de estar en un avión en vuelo. Pero ¿Qué probabilidades hay de que realmente nos estrellemos? Muy, muy bajas. El riesgo es muy pequeño.

Otro ejemplo: si estamos trabajando sobre un andamio a 3 metros de altura, existe el peligro de caída. Pero ¿si además estamos alcoholizados, en un estrecho tablón, sin barandas y sin elementos de sujeción? La probabilidad de caída es importante, el riesgo es importante. ¿Y si en el mismo caso estamos a 1 metro de altura? ¿O a 20 metros? ¿Qué es lo que cambia?

El peligro es siempre el mismo: caer. El riesgo, que es la probabilidad de caer evidentemente no es el mismo. Y si en lugar de considerar la caída en si consideramos los efectos que ella tendría, agregamos otro elemento en la valoración del riesgo: no es lo mismo sufrir una caída desde 1 metro de altura que desde 20, simplemente porque la probabilidad de matarse en el primer caso es pequeña mientras que en el segundo es prácticamente una certeza.

Entonces, los peligros siempre están, son intrínsecos de nuestras actividades, es la posibilidad de que algo pueda ocurrir. Pero el riesgo, la probabilidad de que realmente ocurra, es el que podemos acotar.

¿Y como medimos el riesgo?

Para ello se consideran factores tales como la magnitud del posible daño, la frecuencia en que estamos expuestos al peligro, el tiempo de exposición y la probabilidad de ocurrencia. Se toman estos factores en virtud del tipo de peligro que se evalúa. Por ejemplo si estamos en presencia de un contaminante, tomaremos en consideración los efectos del mismo, la frecuencia de exposición y el tiempo de exposición. Si estamos evaluando el riesgo de inundación analizaremos los efectos de la misma y la probabilidad de ocurrencia.

En definitiva, ¿que es seguridad?

El termino seguridad está relacionada con los niveles de riesgo que consideramos aceptables. Es una cuestión de balance costo – beneficio que en definitiva depende de la percepción que cada persona (o sociedad) tengan del riesgo, el precio a pagar para obtener ese beneficio que es resultado de la actividad:

• Cazar permite comer
• Vacunarse permite proteger la salud
• Hacer deporte permite mantenerse en forma

Pero se puede sufrir un accidente de caza, tener una reacción no deseada por la vacuna o sufrir lesiones durante la práctica deportiva.

Lamentablemente no hay actividad exenta de riesgo, por lo que debemos aprender a vivir con él y mantenerlo bajo control de manera de obtener los beneficios sin pagar por ellos más de lo que estamos dispuestos.