domingo, 30 de noviembre de 2008

Llega el calor, falta el agua

Llega el calor y falta el agua en las canillas. Parece una maldición biblica que todos los veranos cae sobre la Argentina. Se escuchan los reclamos y las explicaciones:

"Hay muchas pérdidas"
"No se han hecho las inversiones necesarias"
"Los cortes de energía detiene los bombeos"
"El consumo es muy alto"

Según donde nos encontremos algunas o todas de estas explicaciones son aplicables. Pero hay una que es clave: los argentinos (especiamente los que vivimos a orillas de los grandes ríos) no tenemos la cultura del ahorro del agua potable.

Los anales de la vieja Obras Sanitarias de la Nación registran que siempre ha sido así. Cada vez que se planificó y construyó la ampliación de los servicios de agua, en mayor o menor tiempo su capacidad se vió superada por la demanda. Y eso a pesar de que los ingenieros continuamente ajustaron sus cálculos aumentado la estimación del consumo por persona.

La realidad es que consumimos todo lo que hay. Y conviven sectores donde el agua brilla por su ausencia con otros donde se llenan alegremente las piletas de natación o se riegan los jardines con agua potable.

Debemos tomar conciencia y cerrar la canilla. Es la única forma.